La Colaboración entre Especialistas para Mejorar el Cumplimiento Normativo

Muchos desafíos de cumplimiento actuales dependen de la colaboración con colegas fuera de la propia empresa. Destaca al respecto la mejora regulatoria y su interpretación. Para abordarlos en forma conjunta se deben tender puentes entre empresas y con el sector público, pasando a un primer plano las asociaciones profesionales. Las acciones colectivas son una herramienta útil para estos fines y las asociaciones profesionales, tierra fértil para que broten.

Por Gianfranco Barchiesi.

Gianfranco Barchiesi es abogado de la Universidad de Mendoza y ex alumno del IAE, especialista en cumplimiento normativo y temas a fin. Como becario del DAAD se encuentra actualmente realizando una investigación doctoral en Alemania sobre la “adaptación de los programas de compliance de multinacionales a la realidad local en terceros países”. LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/gianfranco-barchiesi/

 

 

Resumen Ejecutivo

Copilot Generated.Colaboración entre compliance officers.

Colaboración Transversal entre Compliance Officers

En “The Square and the Tower”,1 el historiador Niall Ferguson destaca la influencia que han ejercido las redes de personas, ideas y relaciones en los grandes acontecimientos históricos. La obra analiza cómo la interacción entre estas redes y las estructuras jerárquicas de poder ha moldeado la evolución política, económica y social de las sociedades. También en el mundo del cumplimiento normativo estas redes humanas juegan un rol clave.2 Al fin y al cabo, es a través de ellas que viajan muchas de las buenas prácticas y la comprensión del tema.

Concretamente, hay ciertos desafíos de cumplimiento normativo que no pueden ser resueltos puertas adentro y el compliance officer depende para ello del trabajo conjunto y de la coordinación con otros compliance officers y actores. El ejemplo más típico y mejor conocido es el enraizamiento de una práctica corrupta en una industria determinada. Más aún, puede que la mayoría de los actores se opongan a dicha práctica, pero la actuación individual es insuficiente para erradicarla.3 Las acciones colectivas son la respuesta más eficiente en estos casos, donde las empresas establecen mecanismos de cooperación para cambiar su comportamiento de forma coordinada, cambiando las expectativas de todo el colectivo.4

Este no es el único caso donde el actuar de forma coordinada es la solución. Fuera del campo criminal, específicamente el plane meramente regulatorio, cumplir representa un desafío creciente donde el departamento de compliance asume directa o indirectamente esta responsabilidad. Además de mejorar las normas existentes pueden conformarse equipos de trabajo para interpretar la normativa existente y buscar mecanismos eficientes para cumplir con esta. Llegado el caso podrían incluso compartirse recursos entre empresas con dichos fines, esto es, generar equipos de cumplimiento que sirven simultáneamente a los fines de múltiples actores de una industria y a los cuales las empresas le tercerizan parte de sus deberes de cumplimiento. De forma conjunta, las empresas pueden interpelar al regulador de forma más contundente, en busca de respuestas, soluciones o mejoras a la normativa. Las empresas multinacionales se encuentran en mejores condiciones para ofrecer el marco institucional y los recursos necesarios para realizar este tipo de iniciativas.5

CopilotGenerated.Cumplimiento normativo, un verdadero laberinto

Antecedentes

Cuesta entender en principio cómo esta colaboración entre empresas no se asume como un elemento por defecto del programa de integridad. Esta colaboración es tan esencial que debería ser un elemento obligatorio del programa. Aunque algunos frameworks incorporan las acciones colectivas como un elemento estándar del diseño del programa de integridad, esta no es la regla, la mayoría de las guidelines omitiéndolas completamente.

En verdad, el cumplimiento normativo tiene su origen en las sanciones impuestas a las empresas a mediados del siglo pasado. En ese entonces, la principal dificultad era que la empresa persona jurídica no asumía como propia la responsabilidad de que sus empleados actuaran conforme a la ley en el marco de su trabajo. Así, la mayoría de los esfuerzos de compliance y el diseño del programa en general tiene esta premisa en el centro. Cuando la empresa asume la responsabilidad de que sus empleados actúen conforme a la ley, incorpora controles para evitar el incumplimiento, forma a los empleados para que actúen conforme a la ley y establece mecanismos para detectar y reaccionar ante la ilegalidad. Primero lo hace desde una perspectiva legalista y luego incorpora perspectivas enfocadas en el comportamiento; mas siempre el foco es prevenir, detectar y reaccionar. En todo momento se trata de un desafío interno, de la propia empresa, y es así como se concibe el programa de integridad.

Cuando este formato se exporta a las subsidiarias en jurisdicciones extranjeras conserva este ethos; mas el entorno ofrece nuevos desafíos. En este nuevo entorno, el enforcement legal no es siempre fuerte ni las normas están tan claras. Los sectores económicos están diseñados muchas veces para convivir con un ambiente que ya da por sentado este incumplimiento. Por ello, en mercados emergentes los desafíos cambian, requieren una nueva estrategia y medidas como las acciones colectivas ganan relevancia.6 Aquí, el compliance officer ya no es capaz de enfrentar el panorama regulatorio de forma independiente y de espaldas a sus colegas.

Sin embargo, aunque las acciones colectivas se vuelven una herramienta esencial para enfrentar los desafíos de compliance, estas no pueden ser nunca un elemento obligatorio exigido desde el Estado. Este no puede exigirle a los particulares que se organicen entre sí para apoyarlo a suplir su falta de efectividad en el enforcement regulatorio.

CopilotGenerated.Una herramienta desconocida.

Valor Empresario

No debe subestimarse el enorme valor empresario que puede contribuir estas colaboraciones. La incertidumbre jurídica fruto de la interpretación regulatoria da lugar a riesgos que impactan no solo en multas sino también en ineficiencias operacionales. Por ejemplo, ante la dificultad de comprender la verdadera extensión de las exigencias regulatorias y para evitar inconvenientes, se aumenta la carga burocrática más allá de lo necesario. A la inversa, pueden pasarse por alto prioridades o controles que no estén del todo claros.

Los resultados son de lo más diversos. Quedan abarrotados de controles áreas y tareas que no lo ameritan mientras faltan en otras donde no se advirtió su necesidad o no se quieren trabar. El propio regulador exige medidas desmedidas por su propio desconocimiento o, a la inversa, deja de solicitarlas donde sí son requeridas.

En un principio, la regulación era fácilmente descriptible, se plasma por escrito y cada quien la cumple por su cuenta. La complejidad regulatoria actual, en muchos casos inevitables, hacen del cumplimiento una tarea artesanal muy ardua. No hay técnica legislativa capaz de explicar por escrito de manera suficiente lo que se espera de las empresas. Por último, estas burocracias son propensas a convertirse en barreras de entrada anticompetitivas en perjuicio de los usuarios y consumidores.

Si la regulación es en gran medida necesaria, la solución es generar más transparencia y unificar criterios en los modos de cumplir y qué se espera. Esto solo puede surgir de la comunicación entre el sector público y privado y de los regulados entre sí, en este proceso de comunicación.

El ahorro se verifica primero en orientar los esfuerzos en desarrollar la burocracia más eficiente posible para cumplir con lo que efectivamente demanda la norma, en lugar de desperdiciar energía y recursos en cumplir con lo que se adivina o especula que pide la norma. En segundo lugar, el ahorro está en la libertad que confiere la seguridad de haber cumplido correctamente, con espacio para la creatividad en la burocracia y sobre todo en la operación una vez que se está seguro que se cumplieron todos los requisitos regulatorios.

Asociaciones Civiles y Grupos de Compliance

Estas iniciativas de colaboración dependen de un contexto determinado que les sirva de cauce y tierra fértil. No surgen espontáneamente de la nada. En este sentido, se sirven de redes profesionales preexistentes, grupos que aglutinan los profesionales de antemano y dentro de los cuales esta cooperación encuentra un lugar. Antes de desarrollar un proyecto conjunto, los especialistas se conocen previamente, necesitan establecer mínimamente un lazo personal de confianza, intercambiar ideas y saber quién es el otro. La cooperación es posible luego de descubrir una mínima afinidad entre quienes emprenderán el proyecto. Sobre estos lazos personales los profesionales se atreven a dar un paso más para transformarlos en actividades concretas. Por el contrario, difícilmente germinen colaboraciones trascendentes entre profesionales que no se conocen.

La convocatoria a referentes del sector público, especialmente funcionarios de los órganos reguladores, la justicia y legisladores, ha demostrado tener un impacto trascendental.7 Son los que hacen las reglas, las instrumentalizan y las hacen cumplir. Su perspectiva es esencial para que las reuniones de especialistas no devengan en una cacofonía en una caja de resonancia. También son importantes para que los reguladores comprendan al regulado, a quien luego obedece estas normas y son impactados por estas decisiones. A su vez, este último tiene la oportunidad de escuchar de primera mano las verdaderas expectativas y prioridades del regulador.

Muchas veces aglutinando profesionales de una determinada jurisdicción, con interés común en un tema o empleados en una misma industria, se reúnen para exponer e intercambiar ideas sobre un tema. Los congresos también demuestran su importancia. Es en este contexto que, luego de generar un consenso sobre los puntos a mejorar, surgen grupos de trabajo para llevar estas propuestas al plano de lo concreto. La naturaleza del intercambio hace patente el rol de las universidades como organizador y espacio neutro para estos intercambios, completando el triángulo de Sábato.8

Una vez más, si estas iniciativas excluyen al sector público, este no encontrará eco práctico. Por ejemplo, si referentes de una industria acuerdan un procedimiento de revisión de terceras partes y compartir información para agilizar procesos y ahorrar recursos, sería bueno que el sector público exprese sus objeciones anticipadamente. Por ejemplo, si considera que las medidas son insuficientes, mal diseñadas o si simplemente este intercambio es anticompetitivo.

Financiamiento

A partir de una iniciativa colectiva, con el esfuerzo y sacrificio personal de sus miembros, las asociaciones profesionales son capaces de alcanzar grandes objetivos. Es difícil sin embargo sostener estos esfuerzos en el largo plazo. El tiempo es nuestro principal recurso y por ello es normal que los profesionales que colaboran prioricen aquellos proyectos que los benefician más directamente. Esto es doblemente cierto en los tiempos que corren, donde el tiempo es más escaso que nunca y las carreras profesionales están tan tensionadas. Resulta lógico entonces y no es una crítica decir que las asociaciones profesionales acaben atendiendo a fines de interés común solo si sirven a su vez a los intereses de quienes participan en ellas. Esto sucede en asociaciones profesionales de todo tipo y también en las de compliance. En resumen, las organizaciones profesionales demandan un financiamiento externo, relativamente estable para ser sustentables. De otro modo los proyectos de interés común pasarán a un segundo plano.

Hay incluso maneras de “financiar” estas organizaciones con muy pocos recursos, por ejemplo simplemente prestando el recurso profesional de la empresa para que participe de estas organizaciones. Reconocer como laborales las horas invertidas en estas tareas, así sean unas pocas por mes, ya es de por sí una ayuda. Otra forma de financiamiento aún más indirecta es el reconocimiento de los logros dentro de estas organizaciones para el crecimiento profesional y como objetivos de carrera. Otro formato que se puede pensar es establecer el financiamiento a una asociación profesional por un pequeño monto como parte del salario del profesional y exigirle al profesional participación en la misma como parte de sus tareas profesionales.

Sin embargo, idealmente estas organizaciones deben recibir fondos económicos directamente. El financiamiento de estas organizaciones es una acción colectiva en sí misma. Por ejemplo, las empresas que no contribuyen se benefician de sus actividades y son free-ridersde las que sí lo hacen. A su vez, las empresas que no financian considerarán sesgados los resultados de tareas emprendidas por una asociación profesional que financia la competencia. Por ello, un financiamiento conjunto proporcional es lo más justo y seguro.

A cambio, las empresas pueden y deben exigir resultados concretos y tangibles de las organizaciones. Publicaciones, concretos, trabajos y formaciones son algunos ejemplos. El financiamiento puede ser temporal y su retiro o expansión depender de estos resultados.

CopilotGenerated.La voluntad de querer hacerlo todo.

Obstáculos

Motivos válidos explican la falta de apoyo a estas acciones colectivas y de fomento a las asociaciones de compliance. Se mencionó en primer lugar que estas iniciativas no pueden ser un elemento obligatorio del programa de integridad. A su vez, desde una perspectiva organizacional y contable, el financiamiento de estas iniciativas son donaciones a asociaciones civiles sin fines de lucro. Con todas las iniciativas que demandan financiamiento dentro y fuera de compliance, resulta difícil de justificar la canalización de recursos a asociaciones civiles que financian reuniones de profesionales. Especialmente en el caso de países en vías de desarrollo, donde otras asociaciones atienden necesidades humanas más inmediatas y perentorias, resulta difícil defender la donación a una asociación profesional.

Tampoco puede pasarse por alto el riesgo de una reunión de compliance officers, custodios de información sensible. Desde un punto de vista sociológico y humano, considerando que el intercambio de esa información serviría a los fines de la asociación, el riesgo salta a la vista. Mas incluso si no se intercambia esa información expresamente, del trabajo en conjunto en sí mismo puede revelarse la información de modo indirecto. Si el primer es identificar los desafíos de compliance que tiene la industria en su conjunto,

La primera medida es sin duda reconocer estos riesgos y generar consciencia de cómo se pueden concretar. Luego debe buscarse formas de construir confianza dentro de la empresa generando una conciencia de que la participación en estos eventos es en su propio beneficio. El resultado es un proceder sumamente prudente y por momentos distante durante esta colaboración. También la organización y los intercambios deben diseñarse de este modo, la organización tomando conciencia del carácter sensible del encuentro, garantizando la confidencialidad y generando canales para que las verdades puedan fluir sin quedar ligadas a un participante específico. En este sentido, son las empresas locales, con vínculos más personales y directos, con un arraigo local más fuerte y mejor capacidad para emprender medidas originales, las que están en mejores condiciones para superar estos obstáculos.

A estos riesgos se suman otros dos que no pueden dejarse de mencionar, aunque no sea esta la mejor oportunidad para abordarlos. Uno es el riesgo antitrust, de que de estas reuniones se fijen acuerdos anticompetitivos, ya sea de forma tradicional en los precios, o indirectamente en la regulación o el modo de cumplirla. En la misma dirección está también el riesgo de captura regulatoria, que las empresas en connivencia con el estado usen estos intercambios como mecanismos para diseñar regulaciones favorables que excluyan potenciales competidores.9

Cambio Cultural

En el rubro del cumplimiento normativo, la conversación sobre el cambio cultural gira en torno a los esfuerzos por abonar un compromiso con compliance. Como vemos, junto a este hay también otros desafíos culturales dentro de la organización. Uno de ellos es, precisamente, asumir que un ecosistema de cumplimiento eficiente en una jurisdicción o una industria depende del involucramiento de las empresas. Una fuerte resistencia es esperable, por todos los motivos expuestos en los párrafos anteriores. Entonces, compliance tiene la tarea de construir consensos dentro y fuera de la empresa en torno de estas ideas, para poder levantar las barreras que nos impiden tender puentes con los demás especialistas del sector y el Estado. Esto incluye el apoyo a asociaciones intermedias que deben ser financiadas por sus principales beneficiarios, las empresas. Se extiende también al deber de generar entornos que prevengan los riesgos del intercambio entre estos profesionales y ofrezcan seguridad a propios y ajenos.

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Referencias

1 Ferguson, The Square and the Tower.

2 https://www.gobernabilidadytransparencia.com/2025/05/07/redes-humanas-y-compliance/.

3 Kleinhempel/Cecchini,Acciones Colectivas contra la Corrupción, en Saccani/Morales Oliver, Tratado de compliance, 248-271 (248).

4 Grüninger/Zubrod/Kissmehl, (Informe)Anti-Korruptions-Compliance und Integrity Management in Hochrisikoländern - Herausforderungen und Lösungsansätze, 03/2022, p. 151.

5 Kleinhempel/Cecchini,Acciones Colectivas contra la Corrupción, en Saccani/Morales Oliver, Tratado de compliance, 248-271 (253).

6 Jorge, Administración de Riesgos de Compliance en la Cadena de Valor: hacia un modelo de debida diligencia estratégico, en Saccani/Morales Oliver, Tratado de compliance, 525-556 (554-556).

7 Gindis, Law and Economics Under the Palms: Henry Manne at the University of Miami, 1974–1980, https://ssrn.com/abstract=3567105; Butler,The Manne Programs in Economics for Federal Judges, Case Western Reserve Law Review, Vol. 50 (2), 351-420.

8 Sabato/Botana,La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de América Latina. Revista de la Integración, INTAL, Buenos Aires, Año 1 1968, Nro. 3, pp. 15-36.

9 Kausche/Weiss, Platform power and regulatory capture in digital governance, Business and Politics, Vol. 27 (2), 284-308.